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Comentarios económicos de los EE. UU.

Comentarios económicos de los EE. UU.

Llegando al límite La economía está teniendo un mejor desempeño de lo esperado. Se encuentra al borde de una caída pronunciada. Los aumentos de los precios de los alimentos y la energía representan una amenaza para la inflación. La Reserva Federal elevará las tasas. Las empresas automotrices y las líneas aéreas se encuentran en una situación sumamente difícil ya que el incremento repentino de los precios de la energía tiene un efecto devastador sobre la demanda de los consumidores y los márgenes de ganancias. La Reserva Federal se mantiene a la espera. La actividad del mercado de la vivienda está atravesando una etapa de depresión y los precios se están desinflando. Los consumidores continúan gastando. El desempleo está aumentando. Las tasas de interés son elevadas. La confianza de los consumidores ha decaído. El mercado accionario se encuentra en baja. Los acontecimientos del segundo trimestre han estado acentuados por puntos de datos extremos que generan una creciente ansiedad y variaciones de precios volátiles. La economía se ha visto afectada por pérdidas de puestos de trabajo durante cinco meses consecutivos, y la tasa de desempleo de mayo mostró un aumento repentino del 0,5% al 5,5%, el incremento más pronunciado en un solo mes desde febrero de 1986. Pese a ello, y a la luz del duro discurso antiinflacionario de la Reserva Federal, los rendimientos de los títulos del Tesoro a 2 años tuvieron un sorprendente aumento de 65 puntos básicos y llegaron al 3,05% en la semana finalizada el 13 de junio, lo que constituyó el mayor aumento de tasa producido en una sola semana desde agosto de 1982. El dólar, respaldado por tasas de interés más altas, respondió con su mejor desempeño desde 2005, para luego debilitarse hacia fin de mes. El 6 de junio, los futuros del petróleo registraron un incremento diario récord de 10,75 dólares estadounidenses por barril y alcanzaron un precio de cierre máximo histórico de 138,54 dólares estadounidenses. Este récord fue posteriormente superado a finales de mes por un máximo intradía de 143,67 y un máximo de cierre de 140,21. Por el momento, los aumentos de los precios de los combustibles y los alimentos, combinados con el debilitamiento de las cifras de empleo y los precios del mercado de la vivienda, están pesando sobre la actitud de los consumidores. El índice de confianza de los consumidores de junio, elaborado por la Universidad de Michigan (University of Michigan, UOM), cayó a 56,4, la lectura más baja desde mayo de 1980, a finales del gobierno de Carter, cuando EE. UU. se encontraba en medio de las crisis de rehenes en Irán. El informe de la UOM también puso de relieve que los estadounidenses esperan una inflación del 3,4% en los próximos cinco años, la más alta desde 1995. Mientras tanto, los ingresos personales, potenciados por los cheques de reintegros fiscales, subieron el 1,9% en mayo, y así registraron el avance más importante en tres años, lo que contribuyó a respaldar un crecimiento del gasto del 0,8%. Asimismo, dado que los ingresos aumentaron en una medida considerablemente mayor que el gasto, la tasa de ahorro tuvo un incremento del 5,0%, el más alto desde 1995. Entre la espada y la pared Desde mediados de marzo, cuando la Reserva Federal abrió sus estados financieros a los bancos de inversión estadounidenses, las condiciones imperantes en el mercado de crédito han mostrado cierta mejora, según la estructura y la garantía negociada. Aún así, de ningún modo se acercan siquiera a la “normalidad”. Entre tanto, los altos precios de la energía, de los productos básicos y de los bienes comercializados alimentan los temores de inflación en el ámbito mundial y están haciendo que los bancos centrales de todo el mundo endurezcan su discurso. Este entorno, caracterizado por instituciones financieras en deterioro, índices de desempleo crecientes, tasas hipotecarias más altas (en un momento en que el número de viviendas no vendidas alcanza niveles récord), requisitos de préstamos más exigentes y una inflación cada vez más alta, pone a la Reserva Federal en una situación difícil y aumenta las probabilidades de que cometa un error de política. Sin embargo, por ahora, la Reserva Federal ha decidido no modificar su política de tasas en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (Federal Open Market Committee, FOMC) que tendrá lugar el 25 de junio. Se está produciendo un debate cada vez más intenso acerca del curso de acción que la Reserva Federal debería tomar para salir de la difícil situación actual. Muchos argumentan que pronto debería comenzar a elevar las tasas para respaldar el dólar, calmar los temores de inflación y reducir la especulación en los mercados del petróleo y los productos básicos. No obstante, habría que considerar si esto no pondría a la economía real en riesgo de que el crecimiento se debilitara aún más y cayera por debajo de la tasa de alrededor del 1,0% correspondiente al primer semestre. Además, los bancos, cuyas posiciones de capital se encuentran debilitadas en comparación con el último período de crecimiento por debajo de la media registrado tras los acontecimientos del 11 de septiembre, no están en condiciones de apoyar la expansión de sus propios estados financieros ni de la economía en general. En consecuencia, otros dicen que la Reserva Federal debería mantener las tasas tal como están a fin de apoyar la economía, dado que el riesgo de debilitamiento del dólar dará impulso al sector exportador y contribuirá a mitigar el déficit comercial. Muchos en este campo también consideran que, con el aumento del desempleo y la caída de los precios de las viviendas y los títulos de renta variable, la inflación retrocederá en los trimestres venideros. Dado el discurso duro de la Reserva Federal, a mediados de mes los futuros se cotizaban con un ajuste de 75 puntos básicos para fin de año. En mi opinión, esto fue demasiado agresivo y pensé que podría producirse un aumento de 25 puntos básicos en agosto o septiembre, y una serie de manifestaciones duras de tanto en tanto. La mejora observada en el gasto de consumo (como consecuencia de los cheques enviados a los consumidores por valor de 110.000 millones de dólares estadounidenses en concepto de reintegros fiscales) podría permitirle a la Reserva Federal elevar levemente las tasas si lo desea. Sin embargo, una vez que el estímulo de los reintegros fiscales haya quedado atrás, la Reserva Federal se verá en la necesidad apremiante de seguir con aumentos adicionales de las tasas durante el otoño, especialmente con las elecciones presidenciales en pleno apogeo. Durante el transcurso del mes, el desempeño del mercado de renta variable y los datos económicos hicieron que los operadores redujeran a una probabilidad del 50% sus expectativas en cuanto a un incremento de las tasas de 50 puntos básicos para fin de año. Novedades de la economía Tras alcanzar niveles cíclicos mínimos a mediados de marzo, los rendimientos de los títulos del Tesoro a dos y diez años subieron del 1,25% y 3,30% (curva = 205 puntos básicos) al 2,35% y 4,0% (curva = 165 puntos básicos) para principios de junio. Luego, después del duro discurso antiinflacionario de la Reserva Federal, la curva se niveló abruptamente en cuestión de días, llegando a tan solamente 120 puntos básicos (los títulos a 2 años al 3,10%, y los títulos a 10 años al 4,30%). Posteriormente, como la mayor parte de los datos económicos continuó siendo poco contundente y el sector financiero siguió estando sometido a presión, los participantes redujeron el alcance de sus expectativas de ajuste. Para fin de mes, la curva comenzó a hacerse más pronunciada, y los títulos a 2 y 10 años terminaron el mes en el 2,62% y el 3,97% (curva = 135 puntos básicos). De cara al futuro, creo que estos niveles de cierre constituyen una especie de punto intermedio mientras los participantes aguardan las publicaciones de los nuevos datos económicos para poder entrever qué hará la Reserva Federal a continuación. Los mercados de renta variable también se comportaron de manera volátil, ralentizados no solamente por el sector financiero y los sectores relacionados con la vivienda, sino también por un número de sectores cada vez mayor. Tras el rescate de Bear Stearns, que tuvo lugar en marzo, las acciones repuntaron rápidamente hacia mediados de mayo, y el Dow 30, el S&P500 y el NASDAQ subieron el 12%, el 14,5% y el 18%, respectivamente. Desde entonces, la mayor parte de las ganancias se ha visto erosionada por el incremento de los precios de la energía, combinado con las expectativas de una mayor inflación, el debilitamiento del dólar y los pronósticos de variabilidad en las tasas de interés. Como resultado de ello, estos índices han caído el 14%, 11% y 10%, respectivamente, en comparación con los niveles máximos de mayo. Aún más deprimente es el hecho de que, en comparación con los niveles máximos de octubre del año pasado, estos índices han bajado entre el 19% y el 20%. Cabe anticipar que los mercados de renta variable podrían repuntar entre el 5% y el 8% una vez que cedan las presiones de fin de trimestre. Sin embargo, no es probable que el repunte se sostenga en el tiempo hasta que el sector financiero deje atrás sus desvalorizaciones contables. Lamentablemente, no creo que eso ocurra hasta finales de este año, en el mejor de los casos. El dólar estadounidense repuntó a principios de mes, cuando los funcionarios de la Reserva Federal intensificaron su retórica antiinflacionaria. El euro cayó frente al dólar de 1,58 a 1,53 en cuestión de días, tras las duras manifestaciones dadas a conocer. Lamentablemente, como los datos económicos estadounidenses resultaron decepcionantes, los participantes sacaron la conclusión de que era menos probable que la Reserva Federal elevara las tasas y más probable que el Banco Central Europeo (European Central Bank, ECB) dispusiera un ajuste. Esto hizo que el dólar no pudiera retener lo ganado y, para fin de mes, el euro se cotizaba nuevamente a alrededor de 1,58. Si el anuncio de los datos económicos estadounidenses es deslucido, especialmente en lo que respecta al informe de desempleo de junio, cuya publicación tendrá lugar el 3 de julio, considero que la cotización del dólar volverá a situarse en el 1,60%. Vicepresidente Ejecutivo Bob Giordano Todos los artículos que contienen análisis o pronósticos económicos o de los mercados reflejan las opiniones de quienes los prepararon y no representan necesariamente la postura de Bank Leumi USA o de otras unidades de Leumi Group. Los análisis y pronósticos no deben interpretarse como recomendaciones de compra o venta, ni como el ofrecimiento para comprar o vender títulos, divisas o instrumentos financieros. Bank Leumi USA, otras unidades de Leumi Group o quienes prepararon los análisis o pronósticos pueden tener opiniones sobre títulos, divisas o instrumentos financieros que pueden verse afectadas por acciones que guarden coherencia con dichos análisis o pronósticos. Haga clic aquí para obtener el archivo en formato PDF.